El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) confirmó este 22 de mayo de 2026 una modificación operativa en el procesamiento de residencias permanentes. A partir de esta fecha, cualquier portador de una visa de no inmigrante que busque obtener la «green card» deberá realizar el trámite fuera del territorio estadounidense, específicamente en el consulado de su país de origen.
Esta medida afecta directamente a categorías migratorias críticas como las visas B-1/B-2 (negocios y turismo), F-1/M-1 (estudiantes) y las visas de trabajo H-1B, H-2A y H-2B. Históricamente, el sistema permitía realizar el «ajuste de estatus» sin salir del país, un proceso que involucraba a miles de solicitantes anuales por matrimonio, empleo o reunificación familiar.
De acuerdo con Zach Kahler, portavoz de USCIS, la medida busca rescatar el cumplimiento estricto de la Ley de Inmigración y Nacionalidad. El funcionario señaló que la automatización de este criterio reducirá los costos operativos de control migratorio y mitigará el riesgo de permanencia irregular durante los tiempos de espera, que pueden extenderse durante años.
El impacto económico de esta decisión es significativo para los sectores laboral y académico. Se estima que el 35% de los profesionales extranjeros con visas H-1B iniciaban su transición a la residencia mediante el sistema ahora suspendido. Las empresas tecnológicas y del sector agrícola deberán evaluar nuevos planes de contingencia para sus empleados.
La nueva directriz de la administración Trump impone un retorno forzoso a los lugares de origen, con excepciones mínimas que aún no han sido detalladas. El gobierno federal sostiene que esta política no es una prohibición de acceso, sino un reordenamiento administrativo del sistema de visas temporales para hacerlo más eficiente.
La incertidumbre persiste sobre la capacidad consular de los países de origen para gestionar este incremento proyectado en la demanda de entrevistas y revisión de expedientes. Organizaciones civiles han advertido que este cuello de botella podría retrasar los procesos de residencia por tiempo indefinido, generando una parálisis técnica en la movilidad laboral global.
El cierre de esta política marca un giro hacia el control restrictivo en el sistema migratorio de Estados Unidos, eliminando una vía que durante años fue el estándar para legalizar la estancia de extranjeros calificados dentro del mercado laboral interno.






